El saber escuchar se aprende
Escuchar es una virtud que he venido cultivando desde hace algunos años. No nací con esa facilidad, y aun siendo consciente de su importancia, todavía me cuesta.
Crecí en un entorno donde parecía que el líder era el que más hablaba, el que más intervenía y el que más se hacía notar. Durante mucho tiempo reforcé esa costumbre de hablar más y escuchar menos, creyendo que así progresaba.
Y sí, me fue bien en el camino, pero no gracias a esa creencia… sino a pesar de ella.
La importancia de escuchar en el liderazgo
Con el tiempo entendí, tras muchas lecturas y al interactuar con verdaderos líderes, que escuchar es una de las principales virtudes de una persona.
Si realmente quieres aprender y comprender qué ocurre a tu alrededor, escuchar sirve mucho más que hablar. Y si deseas ayudar a encontrar soluciones, nuevamente: escuchar es más poderoso que hablar.
Escuchar como acto de humildad y respeto
Cada vez fui más consciente de que escuchar —pero sobre todo saber escuchar— es lo mejor que uno puede hacer en cualquier circunstancia.
Escuchar es un acto de humildad: aceptar que no lo sabemos todo.
Escuchar es un acto de respeto: demostrar al otro que su opinión importa, aunque no coincidamos.
Escuchar es un acto de disciplina: no nace de manera natural, se cultiva con voluntad y práctica.
“Escuchar no es pasivo: es liderazgo en su forma más pura.”
Escuchar en momentos de crisis
En los momentos de crisis es cuando más necesario se hace escuchar. Durante mi vida corporativa viví casos extremos en los que la buena información escaseaba y todos hablaban a la vez.
En esas circunstancias, el líder debe mantener la calma, ordenar la discusión y provocar la escucha activa del equipo. Solo así se logra claridad para luego entrar en modo acción y enfrentar la crisis con efectividad.
La tecnología y el reto de la escucha activa
La tecnología nos ofrece avances que facilitan el trabajo, aumentan la productividad y mantienen a las familias conectadas.
Sin embargo, también limita nuestra capacidad de escuchar con atención. La inmediatez y el uso constante del móvil se han vuelto un obstáculo para la escucha activa en lo laboral y en lo familiar.
Por eso, la desconexión tecnológica es clave para recuperar esa atención profunda que nos hace más productivos y cercanos a los nuestros. Yo me lo propuse hace un tiempo y sigo, con disciplina, dándole la batalla.
Reflexión final: el verdadero líder escucha
Como recordó Epicteto hace más de dos mil años: “Tenemos dos orejas y una sola boca… por algo será.”
Cultivar el arte de escuchar nos hace más humanos, más sabios y más auténticos. Y quizá, en un mundo donde todos quieren ser escuchados, el verdadero líder es aquel que sabe callar para dar espacio a los demás.
Pedro Cortez